Del briefing al prototipo navegable en 5 semanas.
El reto no fue tanto visual como estructural: organizar en 5 módulos funcionalidades muy distintas — recomendaciones clínicas por perfil, juegos de prevención cognitiva, dashboard de salud, contenidos editoriales y acuerdos con terceros — sin que el usuario sintiera que usaba cinco apps distintas. Se diseñó un onboarding progresivo que recoge antecedentes y datos vitales, y un sistema de recomendaciones médicas filtrado por género, rango de edad y factores de riesgo específicos.
El sistema de diseño resultante cubrió los patrones clave del stack nativo iOS: integración con Apple Health, Face/Touch ID, notificaciones push y Apple Pay, con arquitectura GDPR-compliant desde la primera pantalla. El público objetivo — Generación X con seguro privado y perfil digital activo — condicionó cada decisión: lenguaje claro sin condescendencia médica, jerarquía visual que prioriza la acción sobre la información, y una estructura escalable para absorber las siguientes fases del producto.
Todo ello para intentar cambiar el modelo reactivo ("voy al médico cuando me duele algo") por uno proactivo.