El reto de este proyecto consistió en acercar la propuesta de valor de Wallbox al mercado generalista: un producto técnico, global y con una carga emocional ligada a la transición ecológica. El objetivo era crear una experiencia que comunicase rigor y sostenibilidad, pero también accesibilidad y sencillez de uso. El proyecto cubrió el diseño de la arquitectura de contenidos, los wireframes, el sistema de diseño y la implementación front-end, con especial atención a la representación de estaciones de carga doméstica.
El resultado fue un diseño limpio, atractivo e intuitivo que permitió a los usuarios encontrar fácilmente la información que buscaban y conocer los productos de la marca.